-Ale, ¡vamos a por la merienda que la tengo en el coche!- me
levanté y la ayudé a levantarse y cogimos la merienda que tampoco era nada
especial, unos batidos y unas bolsas de galletas y dulces, y muchas chuches.
-Es que quieres que me de dolor de barriga o que?- le dije a
Anna al ver todas las golosinas.
-Bueno tu come las que quieras que las que sobren ya me las
como yo! (soltó una carcajada).
Nos sentamos otra vez a la orilla del río pero esta vez un
poco más alejados. Cuando terminamos de merendar recogimos las cosas y solo
dejamos la bolsa de las golosinas que de vez en cuando cogíamos una.
Nos tumbamos los dos en el suelo mirando al cielo.
-Anna
-Dime
-Me gustaría quedarme aquí para siempre, aquí estoy cómodo.
-Te entiendo…yo también me siento así cuando vengo.
-No, no me refiero al sitio (me giré y la miré) me refiero a
la compañía Anna, contigo es con la única persona con el que puedo ser yo.
Ella se giró a mirarme y nos incorporamos a la vez
quedándonos sentados en el suelo.
-Daniel sabes que me vas a tener aquí siempre.- Nos
abrazamos y sin poder contenerme más la besé, si, lo hice, y nunca me
arrepentiré, porque justo en ese momento descubrí que la quería hasta por
encima de mí. El beso fue el suficiente para mostrarla mis sentimientos.
-Dani…
-Lo siento, seguro que lo he estropeado todo perdona Anna
haz com..
-No-me cortó e inmediatamente me volvió a besar, ya está…así
me demostraba que ella también me quería, no podía ser más feliz.
Dios!Siguienteee!!!!!!!
ResponderEliminarMe esta encantando tu historia, ojala la continuaras.SIEMPRE DANNA !!!!!
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